Hemos creado Abby para ayudarte en tiempo real:
La vida no sigue un horario. Los momentos en los que las personas más necesitan apoyo rara vez llegan en el momento perfecto, con la mente despejada, un hueco en la agenda y las palabras adecuadas preparadas. Lo más habitual es que se produzcan a altas horas de la noche, tras una conversación difícil, en medio de una espiral de angustia, en plena incertidumbre o en ese momento de silencio entre el esfuerzo por mantener la compostura y la incertidumbre sobre qué hacer a continuación.
Creamos a Abby partiendo de esa realidad.
Nuestra filosofía es sencilla: las personas necesitan un lugar al que acudir cuando la vida les pone a prueba, no solo cuando hay ayuda disponible. Un lugar donde expresar sus pensamientos en voz alta. Donde reflexionar. Donde desentrañar lo que sienten. Donde comprenderse mejor a sí mismas en el momento en que están viviendo esa experiencia.
Por qué creamos Abby
Abby partió de una pregunta más profunda que la de cómo imitar la terapia.
Queríamos entender por qué la gente busca apoyo en primer lugar. ¿Qué es lo que realmente buscan en esos momentos? Claridad. Alivio. Perspectiva. La sensación de que se les comprende. Ayuda para expresar con palabras lo que les resulta abrumador, confuso, doloroso o difícil de explicar.
Para muchas personas, lo más difícil es no saber que necesitan ayuda. Es la brecha que existe entre sentir esa necesidad y no saber a quién acudir.
Abby se creó precisamente para cubrir esa necesidad.
¿Por qué Ai?
Creemos que la inteligencia artificial puede crear un nuevo tipo de experiencia de apoyo: una que sea segura, inmediata, privada, atenta y disponible siempre que alguien necesite hablar de algo.
No sustituye a todas las formas de atención. No sustituye a todas las relaciones humanas. Pero es algo que tiene un valor único por sí mismo, especialmente en esos innumerables momentos en los que una persona necesita reflexionar, tomar perspectiva o recibir apoyo emocional en ese mismo instante.
La IA permite crear algo que se adapta a las necesidades del usuario, es personalizado y está siempre disponible. Algo capaz de recordar el contexto, adaptarse con el tiempo y ayudar a las personas a superar esos retos emocionales cotidianos que a menudo no se expresan con palabras.
Por qué nuestro equipo
Somos creadores, investigadores y operadores que creemos que este problema es de vital importancia.
Desde el principio, nuestro objetivo no ha sido crear un chatbot que cause una impresión superficial. Se ha centrado en crear algo a lo que la gente pueda recurrir de verdad cuando se sienta abrumada, le dé vueltas a las cosas, se sienta sola, esté atascada o intente entender lo que está sintiendo.
Eso significa tomarse en serio tanto el aspecto tecnológico como el humano:
- cómo fluyen las conversaciones
- cómo se genera la confianza
- cómo la reflexión puede parecer algo natural en lugar de algo mecánico
- cómo la memoria y el contexto pueden hacer que el apoyo resulte más significativo con el paso del tiempo
- cómo seguir mejorando mediante la investigación, la iteración y los comentarios de los usuarios reales
Estamos desarrollando Abby con la convicción de que el apoyo debe ser inteligente, sensible a las emociones y accesible en la vida real, no solo en teoría.
Lo que estamos construyendo
Abby está diseñada para ayudar a las personas:
- hablar sobre lo que sienten
- comprender mejor los patrones de sus pensamientos y sus relaciones
- encontrar claridad en los momentos difíciles
- sentirse menos solos con lo que llevan a cuestas
- reanudar una conversación que se va desarrollando con el tiempo
Aún estamos dando los primeros pasos y seguimos evolucionando. Pero la misión es clara: crear algo en lo que la gente pueda apoyarse de verdad cuando la vida se les haga pesada, confusa o difícil de afrontar en solitario.
Nuestra misión
Nuestra misión es hacer que el apoyo atento y emocionalmente inteligente esté más presente en la vida cotidiana.
Creemos que más personas deberían tener acceso a algo que les ayude a reflexionar, asimilar y seguir adelante, sin complicaciones, sin tener que esperar semanas y sin necesidad de esperar al momento perfecto para pedir ayuda.
Por eso creamos Abby.
Julian Sarokin, fundador y director ejecutivo de